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Ha llegado el bendito mes de la purificación: Ramadán felicidades y enhorabuena

Fecha de publicaciónFecha: 02.06.2015 | AutorPor Pro. Tijani Mimoun El bouji
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   Dice Allah Altísimo: “En el mes de Ramadán fue revelado el Corán como guía para la humanidad y evidencia de la guía y el criterio.” La vaca, 185.

   Los musulmanes de todo el mundo están a punto de recibir el mes de Ramadán de 1436H / 2015 D.C, el mes bendito que Allah ha hecho de su primera parte Misericordia, su parte media perdón y su parte última liberación del fuego. Un mes en que ayunan su día y oran en su noche…

   En obediencia a la orden divina, al igual que hizo con los pueblos anteriores. Dios Magnánimo dice: “¡Oh, creyentes! Se os prescribió el ayuno al igual que a quienes os precedieron para que alcancéis la piedad.” La Vaca, 183.


   Si tuviera que decir algo de estos días, es que el ser humano vive estos benditos días con unos sentimientos y unas sensaciones extraordinarias, un sentimiento movido por la fe que empuja al musulmán a obrar mejor y aspirar al perdón del Absolvedor, del Misericordioso, un sentimiento que persigue la Misericordia de Dios, y la buena esperanza en Dios por hacerle llegar a esos días benditos, un mes que es una temporada de bendiciones que Dios colma con su Misericordia, su Clemencia y perdón. Los días benditos de Ramadán, un mes que nada más acabar provoca una profunda tristeza en los corazones de los creyentes, pues sus días son los más nobles y amados por Dios para acercarse a ÉL y ganarse Su Complacencia. No hay mejores días ni mejores noches que las de Ramadán, pues son días y noches en los que se adora a Dios a través del ayuno, de la oración y de la recitación del Generoso Corán, y también a través de la caridad y la solidaridad con los más necesitados, los pobres, los huérfanos y las viudas.

  Un mes de dádivas y regalos, un mes en que se perdonan las faltas y se eleva al creyente en los grados de la fe. Es un mes cuya recompensa es infinita, y lo que se desconoce de la misma es mucho más grande y extenso que lo que se conoce, pues Allah es Infinitamente Generoso.


  ¡Ramadán! ¡Cómo describir Ramadán! Es el mejor mes del año, y sus días los mejores días. Nos llega después de mucho esperar y mucha aspiración, a través del cual, Dios purifica los corazones con su llegada, perdona los pecados con su visita y cubre nuestros defectos. ¡Bienvenido mes del Corán! ¡Bienvenido bendito Ramadán!


  En estos días vivimos con mucho alegría la llegada de Ramadán, pues todos sabemos que Dios ama este mes, por eso amamos este mes y también por ser este mes una razón para conseguir el perdón de Dios. Pues todo creyente y toda creyente aspira a vivir este mes para conseguir el perdón de Dios y purificar su alma, amén.


  La presencia de este sentimiento en el corazón del creyente es señal del buen pensar en Dios en bendecirnos con llegar a vivir los días y las noches de Ramadán, y aspirar a que Allah nos haga de los más afortunados aprovechando cada instante y cada bendición, que sea un mes testigo a nuestro favor y no en nuestra contra. Si el tiempo en general puede ser un testigo a nuestro favor o en nuestra contra, qué decir de los días, las semanas y los meses más señalados por su preferencia ante Dios. Por esta razón, queridos hermanos, hemos de preguntarnos: ¿Cómo recibir Ramadán y cuál es la mejor manera de llegar a las mejores posiciones en él?


  Lo recomendable en primer lugar para el creyente antes de la entrada de Ramadán es recibirlo con una intención sincera y una voluntad firme entre él y Allah. Que se comprometa con Dios a aprovechar los días de Ramadán para ayunar y sus noches para orar y así alcanzar la complacencia y el amor de Dios, conseguir su Misericordia y su perdón. La voluntad es la base de todo bien y el origen de toda virtud. De ahí que el Profeta, la paz y las bendiciones sean con él y con su familia, decía en sus súplicas: “Y te pido voluntad en todo bien”. Esta es la primera recomendación.


  La segunda recomendación es saber que hay dos tipos de ayuno, el ayuno completo y el ayuno incompleto. El ayuno completo es cuando la persona se guarda a sí mismo y guarda sus deseos de las tentaciones de comer, beber y de las relaciones sexuales, así como guardar sus extremidades y sus sentidos de lo ilícito. Dice el Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones sean con él y con su familia: “Quien no deja de dar el falso testimonio y obraren base al mismo, Dios no necesita de su abstinencia de comer y beber”, así, quien ayuna para Dios de verdad, ayunan también sus sentidos y sus extremidades sobre todo aquello que está prohibido, su lengua deja de cotillear, de hablar mal de los demás, de insultar y de todo cuanto no agrada a Allah. Por esta razón, el Islam recomienda al ayunante, en caso de ser insultado o atacado, decir: “Por Dios que estoy en ayunas”, la razón es para que se acuerde de que está ayunando, es decir, está en plena adoración del Supremo. Muchos sabemos que quien ayuna no habla de las cosas banales, no obstante, pocos son quienes cumplen con este requisito, pocos son quienes se controlan en los momentos de ira y enfado, por eso es importante aplicar esta enseñanza y no sólo saber de ella, porque si no, se convierte en un argumento en contra de nosotros. Lo más importante es que la persona se aleje lo máximo posible de cometer pecados y ser consciente en todo momento de que está ayunando para Allah Altísimo.


  Felicidades pues para quien cuya lengua, oídos, ojos y extremidades han ayunado, y feliz es quien ha culminado el mes de Ramadán siendo de quienes cumplieron lo ayunaron y rezaron de forma completa. ¡Qué Dios nos haga de entre ellos!


  En cuanto a la tercera recomendación, es recordar que Ramadán es una escuela que nos educa en la obediencia a Dios, alabado sea… cuando el ayunante tiene sed y hambre recuerda que disfruta de las bendiciones y las dádivas de Dios, como la salud, pues muchas personas tienen poder, riqueza y demás bendiciones, no obstante Dios les priva de ellas o de disfrutarlas, pues son muchos los ricos que no llegan a disfrutar de riquezas, se les presenta, por ejemplo, todo tipo de comida y bebida y no puede sino comer muy poco, así como personas acaudaladas o poderosas carecen de buena salud… así pues, quien ayuna recuerda la bendición de la salud, es consciente de que muchos no gozan de la misma bendición, y acto seguido alaba a Allah y le agradece por esta gran bendición y suplica a Allah diciendo: “alabado sea Allah que me ha guardado de aquello en que ha privado a muchos de sus siervos”.


  El segundo asunto que nos recuerda el ayuno y nos ayuda a adorar a Allah Altísimo, es que el ayunante recuerda a sus hermanos necesitados, a los huérfanos y a los pobres. Recuerda también a sus hermanos oprimidos pues el ayuno ablanda su corazón y lo hace más sensible, así el ayunante se hace más consciente, compasivo y solidario con las criaturas de Dios, es compasivo con la gente solidarizándose con ellos y ayudándoles. El ayuno provoca en las personas la actitud de la generosidad y la caridad, además de enseñarles la paciencia y la perseverancia en la adoración de Dios gracias al hambre y a la sed. De ahí que algunos sabios, Dios les tenga en Su Misericordia, decía al respecto: “Allah enseña a sus siervo creyente dos tipos de paciencia a través del ayuno: la paciencia en la adoración de Dios, y ello gracias al aguante del ayuno del día, y la paciencia en no cometer pecados, y ello a través del autocontrol de los instintos”. Así pues, si la persona ha vivido un mes en este estado, habrá fortalecido entonces su fe y podrá obedecer a Dios más fácilmente.


  El tercer asunto que nos recuerda el ayuno es de grandísima importancia,el cual, si es recordado, Allah ayuda a conseguir lo mejor en esta vida y en la otra, se trata de recordar la otra vida. Cuando la persona vive la sed y el hambre, recuerda la sed del día del Juicio, y recuerda cómo la gente estará desnuda, preocupada por el acontecimiento y sedienta, entonces nadie podrá beber excepto a quien Dios dé de beber. Todo esto aprende la persona del ayuno.


   No obstante, el ayuno de Ramadán es mucho más beneficioso para el creyente, pues en este bendito mes se ora en la noche y el creyente saborea su fe y su corazón revive la dulzura de la adoración de Dios. Pues la oración de noche es la costumbre de los virtuosos y de los piadosos, de ahí que se han merecido que Dios les mencione en este versículo: “Ciertamente los piadosos morarán en jardines con manantiales. 15; Y se regocijarán con la recompensa que les conceda Su Señor. Ello porque en la vida mundanal eran benefactores, 16; Dormían poco en las noches [y se dedicaban a adorar a Allah en ellas], 17; Pedían perdón a Allah antes del alba, 18; Y daban al mendigo y al indigente parte de sus bienes en caridad. 19”, Los vientos.


  La oración de la noche en Ramadán ayuda al musulmán a orar de noche durante el resto del año, pues es la noche el mejor momento, en la que el creyente escucha la palabra de Dios en las mezquitas junto con sus hermanos, así esta adoración se lleva sin dificultad y con amor, pues la adoración de noche es la mejor y la más amada por Dios, alabado sea,… una adoración que sólo observa el creyente y no es constante en ella excepto quien busca la Misericordia de Dios y Su Complacencia.


  Para terminar, el mes de Ramadán es una dádiva de Dios a la umma islámica en honor a su bendito y amado Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Allah sean con él y con su familia, es una estación para abastecerse de fe, para aligerar la carga de pecados y conseguir los grados más elevados en el paraíso. Asimismo, es una buena ocasión para establecer relaciones de hermandad, compasión y solidaridad con nuestros hermanos, y fortalecer nuestra unidad, para así conseguir el objetivo del cuerpo único del que el Mensajero de Allah, la paz y las bendiciones sean con él y con su familia, nos dio como ejemplo para que los musulmanes estén unidos.


  El mes de Ramadán es una temporada para entrenarse en los valores de fe y coraje, de la paciencia, de la intención sincera, de evitar el derroche y el despilfarro, y visitar “la clínica profética” para curarnos de todos los males del alma como el egoísmo, la avaricia, la pereza, la división, acumulación de riquezas y la rivalidad por puestos de liderazgo imaginarios.


  El beneficio de verdad está en seguir la religión de Dios, el Bien consiste en cumplir con los preceptos de Dios. Lo que une a la humanidad a sus ideales es la guía del Islam, el cual es la guía del cielo y el querer lo mejor para toda la humanidad, pues el Islam reúne lo mejor de las religiones anteriores y es la única que puede acomodarse a la evolución de la vida y la civilización. Dice Dios Magnánimo: “Cuando sea que os llegue de Mí una guía, quienes sigan Mi guía no se extraviarán ni serán desdichados.” 20:123


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